• 19 de Agosto

Liderazgo 4.0: ¿Más tecnológico o más humano?

Según la OCDE, el 85% de las profesiones que desempeñaremos en el año 2030, todavía no existen, por lo que centrarnos en la conversación respecto a profesiones, no tiene sentido. No obstante lo anterior, centrarnos en que competencias  se van a valorar y en el cómo serán los líderes 4.0, si tiene sentido, porque esta información si la  conocemos.

Serán relevantes el pensamiento crítico y el pensamiento creativo, tratándose el primero de un proceso cognitivo de naturaleza racional y reflexiva que cuestiona la realidad y el mundo que nos rodea; mientras que el pensamiento creativo hace referencia a una forma “original” de pensar que ayuda a resolver problemas y a innovar. 

También se prevé, una creciente valoración de las competencias analíticas y la capacidad para resolver problemas. Ademásse añade la necesidad de “aprender” con eficacia, puesto que entramos en la era del aprendizaje, en la que tendremos que acostumbrarnos a pasar toda la vida estudiando (o mejor dicho, aprendiendo). Y, por supuesto, harán falta profesionales capaces de aplicar todas esas competencias y conocimientos a la generación de nuevas ideas que puedan ser valiosas para una organización. 

De la misma forma, se espera una creciente valoración de habilidades “esencialmente humanas” como son la inteligencia emocional, el liderazgo personal y la influencia social, lo que confirma eso de que quien trabaje como un robot tendrá los días contados. Hay varias experiencias recientes que  han demostrado que tecnologías como la inteligencia artificial, pueden ser capaces de expandir nuestra creatividad hasta límites insospechados.

En definitiva  las empresas buscan personas capaces de innovar, con y sin la tecnología, aunque la innovación digital sea hoy un motor de crecimiento fundamental. No obstante, todos somos creativos, la diferencia la marca el nivel hasta el que somos capaces de desarrollar nuestra creatividad. Por ello, como muestran estas historias, hay que cambiar la forma de trabajar, pero también de innovar y, por supuesto, de liderar los procesos de cambio. 

Podemos elegir resistirnos a los tiempos de cambio, o bien aprender a utilizar todas estas herramientas capaces de llevar nuestra capacidad de innovar más allá de sus límites actuales.